En ocasiones la miseria sorprende en la abundancia, se lleva un pedazo de vida y deja el vacío que siempre estuvo. Ella se sentaba y pensaba en lo que creía una realidad, ignoraba, como todos, la irrealidad que ella esconde.
Un día se apagó, se nubló, llovió, se la llevó. Cerró los ojos –le salía sorprendentemente bien–, y se durmió después de tomarse 4 copas de vino servidas por ella misma, un cigarro lleno de ilegalidad y una melodía, que como toda buena melodía digna de acompañar una situación como aquella, era fuerte, triste, en re menor.
Soñó confusiones colmadas de muerte, réquiem de vida, rojas gotas en un cielo naranja, fumante, incendiado.
El despertar es duro; más aún cuando el despertar es mejor que el que se cree merecer.
31/03/13
12/01/13
Contaré, tomo...Cerré.
Te voy a contar una historia por canción, mientras alterno
las palabras con un poco de letra y una mirada con vestigios de locura.
Tomo de mi vaso lleno de whisky, quise hacer que me guste y
sigue siendo una deuda pendiente.
Cerré los ojos, me vi y canté. Vi a mamá y me sonreí.
Después entendí que ella no sonreía, disimulaba.
24/09/12
31/07/12
Noche
Marca una tecla para ver si cobró la paga de este mes, y
resignado mira un libro sostenido por otros cuatro en el estante más alto de la
biblioteca que adorna su living, prende un cigarro y sube el volumen de una
música atormentadora pero feliz, un volumen superior al sugerido para un lunes
ya martes a las 2am. Se obliga a pararse y agarra el libro que desde la
biblioteca lo observa, es un libro de Hemingway y lo ojea y viaja por París de
los años ‘20.
Se pregunta por qué nació en esta época y se pregunta si
todos y en todas las épocas quisieron nacer antes. El inconformismo viene desde
siempre piensa, es más fácil desear la época hecha que construir la época
propia, si para cuando esté hecha va a morir, se convence. Se limita a desear
un París inalcanzable y a escribir unas líneas en un cuaderno que compró la
tarde anterior ilusionado con ser un escritor admirado, y cuando se cansa de
escribir empieza a dibujar, y cuando
nota que no sabe dibujar se frustra y fuma, fuma sustancias que no son opio
como fumarían en Paris pero que le alcanzan para desestresarse y subir todavía
más el volumen, recostado en la alfombra mirando el techo con un gato que maúlla
reclamando comida y atención.
El ritmo de la noche no lo espera y el reloj avanza y son
las 3 y son las 4 y son las 5. Tiene los ojos entrecerrados y espera haber dormido
sin darse cuenta para no sufrir el día que sigue, y el que sigue, y el que
sigue después de ese. Sabe que el fin de semana es corto y la vida es larga, y
lo escribe en un papel y el mundo es por un instante de él. Lo escribe con otra
intención; la vida es larga, tiene tiempo para vivir de verdad, para él y para
nadie más, tiene tiempo de ser feliz.
Agarra otro libro, esta vez de un Dostoievski que no terminó
nunca, porque la locura se le pega muy fácil y tiene miedo, tiene miedo de
matar y miedo de desaparecer sin darse cuenta. Ojalá le gustase el whisky,
piensa. Pero menos mal que no le gusta, se contesta.
10/07/12
Alicia y Marlene
Tiene 2 años, está bailando un vals en el living de su casa.
Tiene 3 años, se mudó y descubre con miedo y asombro su nuevo cuarto. Tiene un escritorio y las luces son bajas, se toma un remedio para la tos que mamá recomendó, tiene un gusto dulce y el color es blanco. La tapa es profunda y oficia de vasito. No le gusta.
Tiene 4 años, se volvió a mudar. Se mira en el espejo y le habla a su amiga, Alicia, le cuenta que ella no es real, que es producto de una necesidad y le explica con paciencia que su única función es reflejar lo que ya existe.
La noche es larga y descubre un placard, en el cuarto estante descansa una tableta de aspirinetas diseñadas para que nenes de su edad no tengan miedo a tomar medicamentos que curen su enfermedad. Están tan bien diseñadas que se toma 2 tabletas enteras, ve a su papá caminar desnudo mientras sale del baño, la figura se aleja.
Está en una clínica, se tira de un tobogán con una nena con un ojo mal, no se sienta por si es contagioso.
Tiene 6 años, está sentada en un balcón con su mamá, se volvió a mudar. La mamá le jura que no se va a separar del papá.
Tiene 7 años, sus papás se separaron y se volvió a mudar. Hay cucarachas pero su cuarto está lleno de colores y tiene un patio grande. Se esconde abajo de la colcha mientras juega a ser la protagonista de su novela favorita, el conejo escapa apurado con el reloj en su mano derecha.
Tiene 30 años, Marlene se fue a perseguir al conejo dentro de un árbol, abrió una puerta que buscaba hacía unos años y entró. Esta vez no hubo clínica ni toboganes. Alcanzó al conejo y juntos tomaron el té.
Tiene 3 años, se mudó y descubre con miedo y asombro su nuevo cuarto. Tiene un escritorio y las luces son bajas, se toma un remedio para la tos que mamá recomendó, tiene un gusto dulce y el color es blanco. La tapa es profunda y oficia de vasito. No le gusta.
Tiene 4 años, se volvió a mudar. Se mira en el espejo y le habla a su amiga, Alicia, le cuenta que ella no es real, que es producto de una necesidad y le explica con paciencia que su única función es reflejar lo que ya existe.
La noche es larga y descubre un placard, en el cuarto estante descansa una tableta de aspirinetas diseñadas para que nenes de su edad no tengan miedo a tomar medicamentos que curen su enfermedad. Están tan bien diseñadas que se toma 2 tabletas enteras, ve a su papá caminar desnudo mientras sale del baño, la figura se aleja.
Está en una clínica, se tira de un tobogán con una nena con un ojo mal, no se sienta por si es contagioso.
Tiene 6 años, está sentada en un balcón con su mamá, se volvió a mudar. La mamá le jura que no se va a separar del papá.
Tiene 7 años, sus papás se separaron y se volvió a mudar. Hay cucarachas pero su cuarto está lleno de colores y tiene un patio grande. Se esconde abajo de la colcha mientras juega a ser la protagonista de su novela favorita, el conejo escapa apurado con el reloj en su mano derecha.
Tiene 30 años, Marlene se fue a perseguir al conejo dentro de un árbol, abrió una puerta que buscaba hacía unos años y entró. Esta vez no hubo clínica ni toboganes. Alcanzó al conejo y juntos tomaron el té.
29/05/12
Vos
¿Si te compro helado de frutilla al agua? El Torpedo, el
otro es muy dulce y no te gusta. Te puedo hacer mimitos en la espalda mientras
estás acostado, y darte un beso en la mejilla mientras te sonrío y te digo que
te amo como nunca jamás amé a nadie. Te digo que soy feliz, que si pudiese
cambiar algo de vos no cambiaría nada, que amo cada detalle de tu ser, desde
tus ojos de nene de 4 años con enterito y pelo negro hasta tus humores impredecibles
y contestaciones locas.
Tu preocupación por lo que pasa en el mundo y tus ideas de
cómo mejorar cada cosa que ves mal. Tu carita con barba, y tu carita sin barba,
tu inteligencia y el don que tenés para ser sutil y decir lo que querés sin que
nadie lo note.
Podemos bajar las luces y tomarnos una copa de vino mientras
hablamos de la vida, mientras me contás de tu infancia y tus problemas y tus
alegrías y yo te digo lo que pienso, y en todo momento te agarro la mano y te
hago mimos desde la punta de los dedos hasta la mitad del brazo mientras te
escucho hablar, mientras a cada palabra que decís me enamoro más.
Te puedo seguir admirando a cada minuto, tratando de entender
cómo hacés, y a veces tratando de imitarte. Riéndome cuando decís sinsentidos y
peleándote un poco para que empecemos a inventar otros mundos.
Puedo comprar queso para acompañar el vino y te puedo amar
hasta el último minuto de mi vida. Te puedo hacer feliz.
23/05/12
Altivo
Dejos de altivez te nublan la visión,
percepción frustrada de un algo que no es, equívocas palabras, equívoca razón.
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